sábado, agosto 03, 2013

Ave negra


Este amor maldito.
Maldita ave negra.
Herida que supura gusanos.
Boca de ternero llena de moscas,
que es llevado por el río en el ojo de la creciente.
Este amor doblemente maldito,
doblemente aprendido,
es el que con ansias nos comemos en la cama.
Nuestros cuerpos provisorios se consumen con afán.
Cuerpos desesperados que mastican la fruta negra de su sexo
y hallan la libertad en sus pieles con beneplácito sosiego.










Hugo Oquendo-Torres
La noche tiene labios subversivos.

03 de Agosto, 2013
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