sábado, febrero 16, 2013

A Saudade



Tengo saudade de vos.
Toda, todita.
Tengo nostalgia de tu cuerpo y de cada pliegue de tu piel.
De tus pies desvestidos, blancos como dos sardinas.
De cada roce de tu alma sobre el abecedario de mi boca.
Una sed sin nombre que me invade, se hace desierto en mis manos
y consume a cada paso la fuerza de mi bota.

Hoy en esta noche longeva froto cada letra, una a una, sobre la piel de este poema.
Luna, ojo plateado de la noche de Noviembre que difumina su tintura en nuestros nombres
de bronce.
Debajo de tu cuerpo me abrigo para hacerme eterno en tu mirada.
Beso tus huellas en las paredes húmedas del día.
Juego ajedrez apostado en la espalda de la medianoche.
Cultivo de trigo dorado es el reverso de tu oreja.
Cada rincón de tu cuerpo habitado se emancipa con tu voz.
Hasta las acuarelas tienen celos de tu boca de fruta madura.

Segundo a segundo tejemos la colcha de nuestra historia,
llena de nuestros retratos,
de pequeños cofrecitos,
potecitos con ungüento,
risas alborotadas,
burlas hacia los tontos,
piedrecitas rojas,
corchos de botellas de vino,
tomillo y canela.

Paso Amor viviendo,
Sintiéndote,
Cantándote,
Contándote cuentos sin fin.
Un canto de piel se dilata en la hoguera de las estrellas que fecundan tu presencia.
Sobre el tejado mojada ronronean los gatos negros.
Una canción se esconde debajo del viejo roble.
Vinotinto del mes Julio son las yemas de tus dedos en mi boca redonda.


Hugo Oquendo-Torres
Poética del cuerpo desnudo
17 de Noviembre, 2011.
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