miércoles, marzo 28, 2012

Pompas y piel



Lavandera de río.
Lavandera de piel y sueños, despercuda mis ilusiones. 
Tortúreme con sus cantos de costa y sonrisa de mar.
Tortúreme con el brillo de sus senos mojados y el aroma de su piel. 
Litúrgica actividad divina que devela la insurrección del río.
Deje que sus ensortijados rizos jueguen con el viento y mis manos. 
Deje que contemple su ropa y su cintura mojada.

Lavandera de pueblo hechíceme con sus pómulos y sus tersas manos.
Láveme con sus manos blancas por el jabón. 
Deje que el compás del manduco y sus caderas se entretejan en mis ojos, y que los dos lunares de su mentón sean guías para mi boca.
Castígueme con sus pies desnudos sobre la arena cristalina. 
Amante del forastero puritano que ansía tus besos emancipados.
Lavandera de pijama azul deje que las yemas de mis sabuesos dedos rastreen la huella de mí sobre tu cuerpo canela, y se sacien de tu boca húmeda.

Lavandera de piel y sueños entone un canto que enmudezca el trinar de las aves y el cacareo de las gallinas.
Mis poros transpiran tu nombre. 
Cada mañana te acompaño al río con la batea surtida de ropas y esperanzas, cual frutero rupestre, para hacerle el amor a los dioses y a escribir poesías de oficios divinos.






Hugo Oquendo-Torres
Poética del cuerpo desnudo
06 de Julio, 2007




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