jueves, marzo 06, 2014

Después de la lluvia.


El eco del silencio después de la lluvia se hace sonoro.
La selva enmudece.
Una gota de agua fresca cae sobre un estanque traslúcido.
Clic,
clic,
clic.
Los peces revolotean sobre el cauce del río,
alimentándose de los pequeños trozos de comida
que han caído de los árboles.
El olor a fruta madura
permea los más austeros rincones
de la selva húmeda.

De su letargo
se levantan pesadamente los animales salvajes.
La boa se escurre entre la manigua,
una hembra de jaguar sale de su madriguera,
la danta y sus crías chapotean en el estanque esmeralda,
en tanto que las nutrias reparan el dique.
el pájaro tucán punza el silencio con su pico multicolor
una bandada de guacamayos tricolor
surca el hilo del horizonte
mientras que el águila real
abre sus alas sobre la copa de una gigantesca ceiba.

El frío del barro se enreda entre la brisa del ocaso
y las huellas de mis botas.
La fragancia de pasto mojado se impregna en mi ropa.
Todo huele a monte.
Hasta el silencio del bosque
se cuela en la fogata de mis huesos.
En la distancia un sol naranja se pone
para abrirle camino a los misterios de la selva nocturna.
El eco del silencio después de la lluvia se hace sonoro,
la húmeda selva enmudece.







Hugo Oquendo-Torres
Sombra de un verano
18 de Diciembre, 2010.





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