El
cuervo
fue
una palabra
que
se transformó en ave.
En
su fuga se empapó de tinta.
No
aprendió el canto,
porque
bastó
su
silencio.
Hugo Oquendo-Torres
Estaciones del
silencio
...
Desde hace tres días el pueblo está
militarizado, y las remezas de los campesinos están siendo reguladas, pues en
la población corre el rumor que va a haber una toma guerrillera. Por esta circunstancia mandaron a reforzar el
pueblo con los militares de Las Delicias, un municipio vecino que queda a medio
día de camino. Ambos son los más
próximos en esta provincia, pero a los dos...
Cuando va a llover
los tejados se preparan
para recibir con sus manos
los golpes dulces.
Del cielo se desprende el polvo.
Las primeras gotas de agua
son kamikazes
que estrellan su sangre.
En los techos viejos
se precipita el vino sobre la roca.
El bosque levanta sus faldas,
las hojas se vuelven pájaros,
la lluvia todo lo abarca con su boca.
Hugo Oquendo-Torres
Poética...
El eco
del silencio después de la lluvia se hace sonoro.
La selva
enmudece.
Una gota
de agua fresca cae sobre un estanque traslúcido.
Clic,
clic,
clic.
Los peces
revolotean sobre el cauce del río,
alimentándose
de los pequeños trozos de comida
que han caído
de los árboles.
El olor a
fruta madura
permea
los más austeros rincones
de la
selva húmeda.
De su
letargo
se
levantan...
De la risa de las
flores,
la lluvia en la
sabana desnuda,
la fragancia del
eucalipto y la canela,
tus manos tersas
sobre el sol preñado.
Del silencio la
locura,
la pasión,
el amor,
el desenfreno,
el deseo y la
esperanza, una mujer habitada de sí misma.
Tan suave como las
uvas en el regazo de tu seno,
como la flor de tu
vagina en la aurora de mi vientre.
Libres,
emancipadas,...
Amarro
mi canoa
al
árbol de la noche
que
está sembrado
en
tu sueño azul.
De
la madriguera de las palabras
brotan
semillas de girasol.
Hoy
me escondo detrás de tu sombra roja
para
recoger los pétalos de tus labios
que
se caen al río.
Hugo Oquendo-Torres
Poética de lo
simple
25 de Agosto, 2012
...
Son
las hojas de la historia
que
dan su vuelta,
el
ciclo se va a repetir,
en
ella la premonición habita sus labios,
su
voz entrelíneas lo musita.
De
su ocaso nunca se desborda el sol,
y
cada mañana transcurre el mismo riel.
Ya
el episodio estaba vaticinado,
nada
vuelve atrás pero todo retorna,
y
la herida que propicié en el pasado
se
anclará en mi pie.
Por
ello pido perdón,
perdón
mil...